viernes, 23 de julio de 2010

Inesperado


Estoy ahí sentada, mirando a las personas caminar a mi alrededor.
Hay una razón por la que voy a coger ese avión, pero ahora mismo no importa.
No quiero pensar en mi historia.
Todos llevan una consigo e imagino cuales pueden ser. Muchos hombres llevan carteras y traje, probablemente deseando llegar a casa tras un viaje de negocios.
También hay familias, con miles de maletas. Madres preocupadas de haberlo cogido todo y padres intentando controlar a unos niños que corretean felices, emocionados por las vacaciones.
Hay extranjeros por todas partes, algunos entran en las tiendas de recuerdos y compran figuras de sevillanas o toros “typical spanish”.
Me pregunto cómo serán sus vidas... ¿Serán felices?
Tal vez alguno de esos empresarios perderá su negocio, pero al hacerlo recuperará a su familia; algún estudiante se irá de viaje para aprender algo nuevo. Alguno de los hijos de esas familias conseguirá todo lo que se proponga, o quizá no. Alguien conocerá a una persona que cambiará su vida y le hará sentir muy, muy especial. Otras parejas, sin embargo, se dirán adiós.
Yo sigo aquí sentada, suena una canción en mi reproductor y dejo de sentirme aquí. Quiero pensar en todo lo que me queda por pasar, y en todo lo que voy a vivir.
Aún quedan muchas historias por contar.

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