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martes, 16 de julio de 2013

16 de julio

Your naked body should belong only to those
who fall in love with your naked soul.

- C. Chaplin

martes, 27 de septiembre de 2011

¿ Eternidad ?

Nunca consideré importante que me regalaran una flor.
El momento es bonito, supongo, pero la flor, tarde o temprano, muere.

No me regales flores. 


lunes, 27 de diciembre de 2010

23:59

Ella estaba sentada en una de las mesas de la sala. Él la vio a través del cristal y entró. Ella, frente a la pantalla de su ordenador leía algo. Él se acercó por detrás. Ella le vio reflejado en la pantalla, pero no dijo nada. Él le tapó los ojos con sus manos y susurró en su oído           “Te he echado de menos”. Ella sonrió para sí y colocó sus manos sobre las de él. Él le da un beso en la mejilla, y lee lo que ella estaba leyendo. Un grupo en Facebook que decía “Quiero que el 31 de diciembre a las 23:59 me llegue un mensaje diciendo: Quiero un 2011 contigo”. Ella se avergüenza y dice que es una tontería. Él la mira y le dice que no le llegará ningún mensaje, porque la mirará a los ojos mientras se lo diga.




Feliz 2011

domingo, 15 de agosto de 2010

Peonías


Me levanté aquella mañana de abril, aún con restos del resfriado que había sufrido durante la última semana. El día pintaba horrible, tenía mil cosas que hacer, todas retrasadas.
Abrí la persiana de un tirón, y tenues rayos de luz atravesaron la habitación. Lloviznaba.

Le daba un aspecto bohemio a la ciudad. Me hacía sentir pequeña, y terriblemente vulnerable. Al girarme reprimí un grito de sorpresa. Docenas de peonías llenaban jarrones de cristal distribuidos por la sala. Peonías, suaves, delicadas. La mayoría de ellas seguían cerradas, pero el aroma era intenso y no pude evitar una gran sonrisa.
¿Cómo lo había sabido? ¿Cómo podía haber sabido que hoy necesitaría esto? Cogí una y acaricié los pétalos. La belleza de aquella flor siempre me había cautivado.
Volví hacia la ventana y me senté en el sillón. Podía oír el murmullo del tráfico a lo lejos, el trajín de la gente que iba y venía, todos ellos ajenos a mi repentina felicidad.

Seguí con mis pensamientos hasta que una suave melodía me llegó desde el comedor. Las suaves notas de una pieza de Bach para cello. Aquella canción.
Al salir, fui al salón, allí había una bandeja de color crema, con tostadas francesas y un zumo de naranja. Nunca dejaba de sorprenderme.
Había una carta sobre la repisa del mueble.
El sobre sólo tenía una nota.
La nota sólo contenía dos palabras.

Entonces comprendí que pasaría el resto de mi vida junto a él.

jueves, 6 de mayo de 2010

Mañana será otro día


Le encantaba mirar el cielo. Solíamos hacerlo juntos, simplemente eso, caminar, por cualquier lugar y observar los suaves contrastes de color. Cómo un intenso azul se metamorfosea en rosa, en naranja. Retales de nubes, flotando a la voluntad del viento. Rayos de luz que se cuelan por los rincones. Las últimas notas doradas al caer la noche, dando paso al manto de estrellas. El contraste entre el Sol y la Luna. La triste belleza de un día de lluvia. Era ese tipo de sencilla belleza que te hace contener la respiración.
Ninguno de los dos decíamos nada, solo disfrutábamos de la mutua compañía y de lo que veíamos. Nos bastaba con eso. Vagamente cruzábamos alguna mirada, alguna sonrisa.
Pero no hablábamos. Queríamos alejarnos del mundo, de las palabras vacías que no dicen nada. Y así éramos felices, hasta que un día nos dimos cuenta de que ya no era suficiente. ¿Por qué ya no le hacía sentir feliz?
Aquella mañana le vi caminar solo, junto a la orilla del mar y me di cuenta de que de nada sirve hacer el boca a boca a sentimientos que ya no están ahí. No tiene sentido pedir perdón, si no hay nadie a quien pedir perdón, y lo echamos de menos. Hay tantas cosas que echamos de menos.
Pero no sé cómo me sentiré mañana, solo haré lo que tenga que hacer.
Mañana será otro día.