Cuando el silencio empieza a hacerse demasiado espeso, y la lluvia es tu única compañera,
en los momentos bajos, en los momentos de tristeza, de agobio, de impotencia, de puro agotamiento.
Echas en falta todo aquello que antes no podías soportar, el sonido de la tele que nadie está mirando, las peleas entre hermanos, las broncas con los padres, las interminables prácticas de la flauta de tu hermana, tener que hacer sieeempre la cama, todas esas cosas.
Sí, puede que exagere, pero como leí hoy, siento que mi vida emocional es una montaña rusa.
¿Y qué le voy a hacer? Pues nada, aguantar hasta que mañana la vida sea maravillosa, me sienta fuerte y que soy capaz de hacer cualquier cosa. ¿Mientras? Ver películas de Audrey metidita en la cama hasta que se me pase el resfriado mascando chicle cual la adicta que soy.
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viernes, 10 de junio de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
tú
- Sarah, ¡cuidado! - He sido generoso, hasta ahora... Pero puedo ser cruel.
- ¿Generoso? ¿Qué has hecho que sea generoso?
- ¡Todo! Todo lo que tu quisiste que hiciera. - Pediste que me llevara al niño; y me lo llevé. He cambiado el orden del tiempo. He vuelto el mundo del revés y todo lo he hecho por ti. Estoy agotado de vivir según lo que tu esperabas de mí. ¿No es eso generosidad?
- Por increibles peligros e innumerables fatigas... me he abierto camino hasta el casillo más allá de la ciudad de los goblins...
Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya...y mi reino igual de grande...
Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya...y mi reino igual de grande...
- ¡Basta! Mira Sarah, mira lo que te estoy ofreciendo, tus sueños. Te pido tan poco... tan solo témeme, ámame y yo seré tu esclavo...
- ...y mi reino igual de grande... ¡Demonios nunca consigo recordar ese párrafo...!
- Tan solo deja que te gobierne y podrás tener todo lo que tu quieras...
- No tienes poder sobre mí...
martes, 25 de enero de 2011
Die Welle
Esta semana, a pesar de todo el estrés de los exámenes y eso, me he dado pequeños lujos.
Entre ellos, he visto una película que nos recomendó uno de mis compañeros en la clase de psicología.
No sé si la habréis visto, La Ola. Si no es así, os la recomiendo.
Entre ellos, he visto una película que nos recomendó uno de mis compañeros en la clase de psicología.
No sé si la habréis visto, La Ola. Si no es así, os la recomiendo.
Es increíble el poder de la mente. Increíble el poder de las palabras. Increíble el control que puede ejercer una sola persona sobre tantos. Sin maldad, con las mejores intenciones. Querer enseñar, hacer algo bueno, algo productivo. Unir a las personas, que se sientan importantes, incluidas, que forman parte de algo. Hasta que este poder que ni pensabas que tenías te arrastra incluso a ti, te desborda. Se te va de las manos.
Es fácil iniciar algo, pero mucho más difícil es pararlo.
Si bien la película está llena de opiniones superficiales y parches por todas partes, como la imagen de macarras estúpidos de los anarquistas, a quienes se tacha de ignorantes y descerebrados, es el experimento en sí lo que me impresiona. El hecho de que el ser humano se deje llevar con tal facilidad por las ideas de cualquier persona con dotes de liderazgo más sobresalientes. El grupo que se forma se encuentra a gusto en esta nueva alianza que ellos mismos han formado, ya que se encuentran en una crisis total de valores, de ideales, de esperanzas, sueños y metas. Algunos de ellos están desmotivados, otros se sienten solos o desatendidos, o todo lo anterior. Este proyecto les da algo a lo que aferrarse, y sin duda lo hacen, reproduciendo todas las actitudes que ellos mismos criticaban y ante las que se horrorizaban.
La humanidad puede volver a cometer los mismos errores del pasado, caer en las mismas trampas del mismo ser humano. De hecho, nos jactamos de que algo como el III Reich no podría darse de nuevo, pero nos encontramos inmersos en otros horrores, ante los que (espero) generaciones futuras (ojalá no tanto) se horroricen. Nuestra sociedad se ha vuelto insensible ante el dolor ajeno, ante la tristeza, nos hemos vuelto egoístas y egocéntricos. No vemos porque no queremos hacerlo. Y para mí, eso es casi igual de penoso.
Aprendamos de la historia.
La humanidad puede volver a cometer los mismos errores del pasado, caer en las mismas trampas del mismo ser humano. De hecho, nos jactamos de que algo como el III Reich no podría darse de nuevo, pero nos encontramos inmersos en otros horrores, ante los que (espero) generaciones futuras (ojalá no tanto) se horroricen. Nuestra sociedad se ha vuelto insensible ante el dolor ajeno, ante la tristeza, nos hemos vuelto egoístas y egocéntricos. No vemos porque no queremos hacerlo. Y para mí, eso es casi igual de penoso.
Aprendamos de la historia.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Días de películas
No podría decir qué momento, qué lugar, qué mirada o qué palabra sirvieron de base.
Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba
metida hasta el cuello.
~ Orgullo y prejuicio
Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba
metida hasta el cuello.
~ Orgullo y prejuicio
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