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martes, 28 de junio de 2011

Before y Mañana

Y cuando vuelvo a todo lo anterior.
Dejas atrás lo que ha sido tu presente, tu vida durante los últimos nueve meses y lo que sabes, será tu futuro. Pero has vuelto. Y nada es como antes. Porque aunque te gustaría parar el tiempo y que todo siguiera igual, no puedes. Porque todo tiene consecuencias. Porque tomamos decisiones, nos equivocamos, acertamos, tratamos de convencernos de qué es lo mejor que podemos o no podemos hacer y así y todo seguimos sintiéndonos un puzle deshecho. Volver y que nada encaje, buscar tu sitio y no encontrarlo. Y me vuelvo a ir.
Ari, ¿qué te pasa?

jueves, 30 de diciembre de 2010

Bienvenido

Si me paro a pensar un segundo en todo lo que me ha pasado este año, me sorprende lo rápido que se ha ido todo. Puedo recordar la Nochevieja pasada, celebrándola con esas personas que me hacen sonreír solo de pensarlas. Después recuerdo mucho trabajo, estrés, nervios, incertidumbre, cansancio. En apenas unos meses todo se acabó y llegó el ansiado verano, que trajo nuevas historias. Puedo decir satisfecha que lo disfruté. A mi manera. También he de decir, que hasta la segunda semana de agosto, no respiré 
tranquila. Pero el verano casi había terminado, y eso por lo que tanto habíamos peleado todos llegó. Y salimos a recibirlo. Cuatro meses. Sólo cuatro meses, y ha sido difícil, sacrificado, duro. Pero también me ha traído muchísimas experiencias nuevas, independencia, autocomprensión, viajes y nuevas caras. Darte cuenta de cómo son las cosas realmente, de lo que somos capaces de hacer, de que no tenemos que escondernos detrás de ninguna mascara. Caminando por las calles de Madrid riéndome del pasado y saludando sonriente a lo que nos trae el tiempo junto a amigas que no se olvidan, descubriendo rincones de Barcelona, mejorando. Después vuelvo a casa y lo difícil pesa menos al ver a la familia a mi alrededor. Juntos en la mesa, riendo, cantando canciones navideñas, cocinando, robándole a mi padre patatas fritas mientras no mira. Y ver la cara que pone al darse cuenta de que le faltan la mitad que ha cocinado.  Escuchar nuevas canciones y superar miedos. Esos que asfixian y hacen llorar por la noche.  Superarlos, y estar bien, contenta y feliz, de lo que hago, de cómo soy. Me queda mucho por aprender, por eso le doy la bienvenida al 2011, porque espero todo lo que me va a aportar. El tiempo es mi mejor regalo. Y estoy agradecida. 



martes, 23 de noviembre de 2010

You may say I'm a dreamer, but I'm not the only one

Erase una vez, una niña que quería volar. Siempre había envidiado a los pájaros, a las águilas. Libres, elegantes y majestuosas. Quería sentir el viento sobre su piel, escuchar el viento entre su pelo y cerrar los ojos confiando en que flotaría hacia donde quisiera. Donde pudiera sentirse libre. Al crecer quiso tener un lugar donde no tener que pretender ser nadie. Donde pudiera vivir tranquila con que todo estaría bien siendo justo como es. Tal vez era demasiado idealista, o soñadora, o romántica. Pero sabía que las cosas nunca serían como ella soñaba.
Por eso estaba dispuesta a construir ese lugar.
Por eso decidió cambiar las cosas que no le gustaban. Dejaría de hacerlas, sencillamente. Aunque los demás no las consideraran adecuadas. O parecieran disparatadas. O no tuvieran sentido. Saltaba en la cama, cantaba en la ducha, sonreía a la gente por la calle, les decía hola. Escuchaba lo que las personas tenían que decir, las hacía sentir importantes, que contaban. Respetaba el silencio, y reconocía el valor de una palabra bien dicha, en el momento exacto. Siempre toleraba a los demás y desarrolló esa paciencia que tanto admiraba. Siempre se guiaba por lo que pensaba, pese a lo que los demás opinaran. No le importaba. Se equivocaba, dudaba, muchas veces intentaba hacer lo que sabía que estaba bien y fallaba, pero no se rendía, porque tenía un objetivo, y estaba decidida a conseguirlo, costase lo que costase.


Porque al final, las cosas tienen el valor que uno quiera darles, y sólo cuenta si das de ti mismo lo mejor.